La vida como un vuelo (Parte 1)

20 diciembre, 2022 0
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La vida como un vuelo (Parte 1)

Mi nombre es Adina Zaha. Trabajo como cuidadora de aves y reptiles desde hace más de 12 años en Oasys MiniHollywood y espero que les guste mi experiencia. Amo los animales, pero sobre todo las aves. Esto lo descubrí en mi lugar de trabajo, del que no me canso y que me apasiona cada día. Tengo muchas especies a mi cargo que se encuentran en peligro de extinción o amenazadas en sus hábitats de origen.

Cada día las veo alimentar a sus parejas, cortejarse mutuamente, construir sus nidos y proteger a sus crías cuando las tienen. Es fascinante verlas, cómo se acicalan, cómo se miman y se dan cariño, ver la alegría cuando les llevo sus «golosinas» favoritas, pero sobre todo sentir sus muestras de afecto cuando entro en sus instalaciones. No podría nombrar una especie más querida o favorita, porque son muchas, y siento que cada una de ellas comparte algo conmigo, tanto en los momentos duros como en los agradables.

Después de muchos años de experiencia, hemos llegado a la conclusión que tener aves en instalaciones cercanas o unas frente a otras les sirve para aprender por imitación. Aves inquietas se han tranquilizado con compañeros mansos o incluso con parejas tranquilas de una especie diferente situadas frente a ellas, como es el caso de nuestra pareja de Ceratogymna atrata, nerviosos por naturaleza, que aprendieron a estar tranquilos gracias a la pareja de Bycanistes brevis situada frente a ellos.

Cada especie y cada individuo es diferente. Un nido preparado con cariño puede no ser del agrado de una pareja, pero ser las delicias de otra. Por ejemplo, con nuestras parejas de calaos, sin relevarlos de su responsabilidades, ayudo a los machos preparando el barro y el agua para mojar la tierra, como una mano amiga que les ayuda a tapar el agujero por dónde alimentarán a sus hembras. Es verdaderamente un trabajo en equipo que involucra a cuidadores, coordinadores, veterinarios y jefes.

Durante los 3-4 días que los machos tardan en cerrar los agujeros por donde acceder y alimentar a sus hembras, los ayudamos con prudencia. Generalmente nuestras hembras ponen 1 o 2 huevos y permanecen dentro del nido durante 110 días como mínimo, mientras que sus machos custodian el nido y las alimentan.

El equipo de cuidadores nos aseguramos de que a los futuros padres no les falte de nada, especialmente fruta (manzanas, uvas, kiwis…). Las preparamos en trozos muy pequeños y se las servimos acompañadas de una buena ración de pienso especial, junto con aportes extra de proteína, como pueden ser los tenebrios, zophobas y pinkies.

También, en el periodo estival, nos aseguramos de que no les falte agua, ni la humidificación suficiente, dejando los aspersores puestos con pequeñas gotas de lluvia que los estimule cada vez que sea necesario.

En este viaje también quiero hablar de la esperanza.

Los días siguen su curso y llegamos al momento en el que escuchamos el piar de los pollos desde el interior. Nuestras aves se han convertido en padres. Los machos son más enérgicos al pedirnos alimento, más preocupados todo el tiempo para proporcionar mayor cantidad de comida, poniendo el alma en ello. Y teniendo en cuenta que la familia ha crecido, preparamos raciones dobles e incluso triples de comida. Para mi deleite, los machos están más atentos, más confiados, tratándonos como un miembro más de su familia, acercándose más a nosotros solicitando más comida.

Después de estos 110-120 días la hembra empieza a romper el nido ayudada por el macho (o por nosotros), haciendo un pequeño agujero por el que sale ella, dejando a las crías dentro durante un poco más de tiempo. La alegría de los padres al reencontrarse es evidente, cantando, juntando sus picos, volando juntos en la instalación.

Y la esperanza e ilusión de verlos me emociona y me asusta a la vez. Es difícil poder describir los sentimientos que me embargan, mientras espero que «nuestros bebés» salgan, porque nunca sabemos cuántos pueden ser. Todo el equipo experimenta emociones diversas y la alegría es inmensa. ¡Lo logramos! y es maravilloso.

Emocionados y en silencio, sin movernos, vemos cómo los padres los llaman y animan a salir al exterior. Y un año más, por fin son padres.


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