Las serpientes falsa coral, tienen un sistema de defensa muy efectivo y útil. Su coloración es muy parecida a uno de los ofidios más venenosos que existen, la serpiente coral, por lo que los depredadores las dejan en paz y pueden escapar.

Este tipo de reptiles es muy adaptable, ya que se puede encontrar en zonas desérticas,  colinas rocosas, pequeños pantanos, áreas urbanas, zonas agrícolas, bosques de coníferas y bosques tropicales. Así, la falsa coral está presente en el sur de Canadá, América Central y el norte de Sudamérica en países como Ecuador, Colombia y Venezuela.

El tamaño de este ofidio puede variar desde los 80 a los 180 centímetros de largo, dependiendo del tipo de subespecie, es ovíparo y puede llegar a poner hasta 18 huevos que incuba durante dos meses. En cuanto a su alimentación, la falsa coral suele comer pequeños roedores, invertebrados, anfibios, aves e incluso otras serpientes.

A diferencia de la coral, la falsa coral no es venenosa y para diferenciarlas hay que conocer los patrones de su piel. En la coral, los tonos rojos y blancos o amarillos están juntos quedando rojo-blanco o amarillo-negro-blanco o amarillo-rojo. En cambio, en la falsa coral los tonos blanco o amarillo se encuentran entre las franjas negras quedando rojo-negro-blanco o amarillo-negro-rojo.

¿Cuál cree que tenemos en nuestro reptilario?

Aquí les dejamos unos interesantes vídeos dónde explica con detalle cómo diferenciarlas:

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