Hace tres años, en un viaje en búsqueda de caballos idóneos para las exhibiciones de wéstern de Oasys MiniHollywood, el equipo de équidos del parque encontró un ejemplar de P.R.E de la ganadería Torreluna con una historia muy especial.

En aquellos momentos, el animal estaba cerril y desahuciado porque padecía laminitis, una enfermedad habitual en los équidos, pero con un mal pronóstico, que le había provocado la necrosis del tejido entre el casco y la última falange, imposibilitándole que se mantuviera de pie y provocando que su destino fuera la eutanasia.

En la búsqueda de caballos para el parque, lo más importante no es la pura raza, sino el arrojo y corazón que los ejemplares muestran para el aprendizaje del papel que desarrollan junto con los especialistas en los espectáculos diarios, donde es necesario una gran complicidad entre caballo y jinete.

En ese momento, hubo una conexión entre el responsable de équidos del parque y el animal, que los demás compañeros no pudieron apreciar, y determinó que se adquiriera el caballo en el estado en el que estaba y se organizara el traslado a las instalaciones. Según sus palabras, aquel caballo incapaz de levantarse y con heridas a lo largo de su cuerpo, volvería a galopar.

El parque aceptó el reto del responsable, más por no desilusionarle que por pensar que fuera un objetivo alcanzable.

En un primer momento, lo que se quiso fue recuperarle de las heridas que por haber estado tanto tiempo tumbado se había provocado. Después se le hizo un examen radiológico para determinar el alcance de las lesiones en sus extremidades.

Simultáneamente, se inició un tratamiento que ha durado más de dos años. Durante todo este tiempo, aún en sus días de descanso, el responsable de équidos vino a realizar las curas y la colocación de las prótesis necesarias para la correcta evolución de su afección podológica.

Hijo de Bracero de Torreluna

Sabiendo que era más importante recuperarle de sus lesiones que de su aspecto externo, se le proporcionó una dieta rica en fibra y pobre en energía para que tuviera poco peso y no se dañase más sus extremidades. Exteriormente, podía parecer que Bracero de Torreluna estaba mal alimentado pero, en realidad, su alimentación era más costosa que la del resto de caballos del parque, ya que era importante que no ganara peso para que no repercutiese negativamente sobre sus extremidades.

Transcurridos nueve meses, el animal se puso en pie provocando una gran esperanza entre todo el equipo. El objetivo ahora parecía alcanzable.

Hijo de Bracero de Torreluna

Cada día que pasaba, Bracero de Torreluna se encontraba mejor y las intervenciones podológicas fueron permitiéndole mantenerse más tiempo en pie e ir recuperándose paulatinamente de forma general.

A los 14 meses de tratamiento, después de haberse incorporado a nuestras instalaciones, empezó a cubrir a nuestras yeguas, convirtiéndose en el padre de los futuros artistas del Oasys MiniHollywood.

Hijo de Bracero de Torreluna

Actualmente, Bracero de Torreluna, se encuentra muy recuperado y rodeado de sus magníficos hijos que continuarán su estirpe en nuestras instalaciones, con características similares al gran caballo que fue su padre, Remache XIII.

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